Ya hay quien habla del fracaso de la primera oleada de iniciativas de Gobierno Corporativo de TI. Así, al menos, se reflejaba hace unos días en una discusión mantenida entre diferentes miembros de la comunidad virtual IT Governance Group de CollectiveX. Sin embargo, ¿no resulta un poco atrevido realizar tal afirmación? ¿Sería alguien capaz de identificar unas fechas de inicio y, particularmente, de fin, para tal etapa? ¿No será más oportuno pensar que esa primera oleada de Gobernanza de TI ni siquiera ha llegado; o, a lo sumo, que aún está llegando?

Con toda probabilidad, un gran número de profesionales del sector lleva, o confesará llevar, varios años envuelto en la materia objeto de esta bitácora: el Gobierno Corporativo de las TIC. Yo, personalmente  – y disculpen esta “primera persona” que he tratado de evitar en los artículos publicados hasta la fecha -,  tuve mi primer contacto con la Gobernanza de TI en el año 2000, de la mano de ISACA y su ITGI. (¡Realicen el sencillo ejercicio de recordar dónde estaban Uds. en esa época!). Y ello, tras haber sido responsable , durante más de un lustro  – 1994/2000 -,  de lo que hoy se llamaría “TI”, en una firma de ingeniería. Por otro lado, comencé a escribir y a ofrecer alguna conferencia sobre el tema de referencia hacia 2003/04. Sin embargo, puede decirse que en nuestro mercado se ha empezado a hablar  – respectivamente, a oir –  de Gobierno de TI hace apenas un par de años.

Efectivamente, fue en 2007 cuando comenzó a verse una difusión a mayor escala del concepto de Gobierno de TI desde diferentes frentes. Esa corriente, iniciada, tal vez a finales de 2006, tuvo su origen, en gran medida, en foros de gestión de TI  – gestión de servicios de TI -;  no en foros de gobierno corporativo, propiamente dichos, lo que ha llevado a crear una cierta confusión. (Confusión que no es exclusiva del panorama español).

En definitiva, y con respecto a la pregunta planteada por el título de este artículo, no parece que el mercado se encuentre, ya, en plena segunda oleada  – versión 2.0 –  del Gobierno de TI. Como les ocurre  a los “surferos” novatos, puede decirse que nuestro mercado está, aún, comenzando a subirse, lentamente y con notable cautela, a la primera ola.

Ello no ha de impedir reconocer los errores, numerosos probablemente, que se han cometido y todavía se están cometiendo en la puesta en práctica de iniciativas de Buen Gobierno Corporativo de las TIC; pero llamar a eso fracaso de la primera oleada, se antoja excesivamente ambicioso, y prematuro. ¡De momento, déjese sólo en fracaso!

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La difusión del concepto de Gobierno Corporativo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones suele no ser una tarea fácil. Reiteradamente se cometen una serie de errores que contribuyen negativamente a esa comunicación:

A. Mensaje inadecuado (teórico frente a práctico): ¿Se está lanzando el mensaje correcto?

BSC, CEO, CGEIT™, CGO, CIO, CobiT®, CTO, ICT, IT, ITBSC, ITG, ITGI, ITIM, PPM, Risk IT, Val IT™, VMM, entre otros, son (o están comenzando a ser) términos de uso habitual en la bibliografía sobre gobierno de TI.

Tradicionalmente, a los técnicos [informáticos] se les ha venido atribuyendo la “torpeza” de hacer un uso abusivo  – y, en la mayoría de los casos, innecesario –  de los acrónimos y de la  jerga tecnológica. Por tanto, no parece oportuno que aquellos otros individuos procedentes de los ámbitos de la calidad de las TI, de la gestión por procesos de las TI, y, en último término, del campo del gobierno de las TI, vayan a caer en el mismo error.

B. Interlocutor inadecuado: ¿Se está lanzando el mensaje a la gente correcta?

La mayoría de las veces, el mensaje de buen gobierno corporativo de las TIC va dirigido a CIOs, CTOs, mandos de TI y otros interlocutores tecnológicos. Sin embargo, surge una duda en relación al gobierno de TI: ¿es, realmente, el CIO el interlocutor válido?

A fin de poder contestar a esta pregunta, piénsese, por un momento, en los siguientes interrogantes:

  • ¿Cuánto debe gastar una organización en TI?
  • ¿Qué procesos de negocio deberían ser los destinatarios de esas inversiones?
  • ¿Qué capacidades de TI (infraestructuras, aplicaciones, …) deberían ser de ámbito corporativo? ¿Cuáles sería suficiente con que fuesen de ámbito departamental?
  • ¿Cuán buenos han de ser, en realidad, los servicios de TI prestados desde la organización?
  • ¿Qué riesgos a la seguridad y a la privacidad está dispuesta a asumir la organización?
  • ¿A quíen se culparía si una iniciativa de TI fallase?

Después de ésto, ¿aún se sigue creyendo en el CIO como el interlocutor adecuado a la hora de transmitir la necesidad de establecer marcos de buen gobierno de TI? ¿No se trata [el gobierno de TI], en realidad, de un terreno fronterizo, cuya responsabilidad está repartida y a medio camino entre las atribuciones de la alta dirección (Consejos de Administración, CEO, …) y las del área de TI (CIO)?

C. Perímetro (alcance) del gobierno de TI incorrectamente delimitado: ¿Se está hablando de Gobernanza de TI, cuando, realmente, se quiere decir Gestión de TI?

Defínase la “Gobernanza de TI” como el proceso de toma de decisiones en torno a las TIC. En cada decisión tomada, pueden diferenciarse los siguientes tres componentes:

  • ¿QUIÉN toma la decisión?
  • ¿CÓMO se toma la decisión?
  • ¿QUÉ decisión de toma?

La gobernanza de TI guarda más relación con el ¿QUIÉN? y con el ¿CÓMO? (estructuras organizativas para la toma de decisiones); mientras que la cuestión del ¿QUÉ?  – y, particularmente, la ejecución de ese “qué” –  queda más en el terreno de la gestión del día a día de las TI.

D. Excesiva confianza en las herramientas: ¿Se es capaz de distinguir entre:

  • herramientas?;
  • operación óptima (derivada de una buena gestión de TI)?, la cual especifica el modo correcto de utilizar dichas herramientas; y,
  • gobernanza, esto es, el modo mediante el cual se asegura que las herramientas son utilizadas, en realidad, para alcanzar los objetivos corporativos?

En el panorama de la gobernanza TIC, como en muchos otros escenarios tecnológicos, existe la falsa creencia de que las herramientas constituyen la solución definitiva a cualquier problema al que la organización deba enfrentarse. Por ese motivo, no es extraño ver cómo ciertas entidades declaran “haber implantado un magnífico marco de buen gobierno corporativo de TI, símplemente, por el hecho de que han desplegado una, u otra, solución de PPM“, por ejemplo.

 

La llegada de la norma ISO/IEC 38500:2008. Corporate governance of IT

Afortunadamente, el 1 de junio de 2008, las cosas parecieron empezar a tomar el camino correcto. Ese día la Organización Internacional de Normalización (ISO) y la Comisión Internacional Electrotécnica (IEC) publicaron la norma ISO/IEC 38500:2008. Corporate Governance of Information Technology. Esta norma, basada en la australiana AS 8015:2005. Corporate governance of ICT, es la primera norma internacional referida al gobierno corporativo de las TIC y proporciona:

  • independencia de herramientas;
  • una definición clara del concepto [gobierno corporativo de las TIC] y sus límites;
  • unos destinatarios del mensaje de gobierno de TI, claramente identificados; y,
  • simplicidad del propio mensaje de buen gobierno TIC, mediante el establecimiento de una serie de principios generales.

 

Principios de buen gobierno corporativo de las TI

La norma establece seis principios generales aplicables  a todo tipo de organización:

  • Responsabilidad: establecer responsabilidades sobre las TIC, que sean claramente comprendidas por los afectados;
  • Estrategia: planificar las TIC para que apoyen, de la mejor manera, a la organización;
  • Adquisición: adquirir TIC de forma válida;
  • Rendimiento: garantizar que las TIC funcionen bien, y siempre que sea necesario;
  • Conformidad: garantizar que las TIC son conformes a las normativas vigentes; y,
  • Comportamiento humano: garantizar que el uso de las TIC tiene en cuenta el factor humano.

Como puede verse, los principios abordan, particularmente, comportamientos (responsabilidad, cumplimiento, factor humano), y no tanto procesos  – a diferencia de lo que ocurre con otros marcos para el gobierno de TI -,  recuperando, de ese modo, los aspectos éticos originales, subyacentes al propio concepto de gobierno corporativo.

La sencilla ecuación que da título a este artículo, ITG = GRC + GVP, determina, claramente, el perímetro en el que se mueve el Buen Gobierno Corporativo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Si se atiende a una definición muy ortodoxa de gobernanza de TI, podría pensarse que aquella no es sino una responsabilidad exclusiva de la Alta Dirección de la organización, mediante la que habrían de buscarse la transparecia que el mercado y los diferentes grupos de interés demandan;  y, al mismo tiempo, la garantía de conformidad con las diferentes normativas, internas y/o externas, a que pudiera estar expuesta la entidad. Un razonamiento tal, sin duda, no sería del todo erróneo, por cuanto en él se encierra el origen del concepto de “Buen Gobierno Corporativo” [de las TIC, en este caso], que indudablemente va ligado a la necesidad de que las personas al frente de las organizaciones “hagan las cosas correctas, del modo correcto”, esto es, obren bien, cumpliendo con las prescripciones impuestas y mitigando los riesgos que, derivados de su comportamiento, puedan afectar a la organización.

No obstante, si bien resulta correcto el anterior planteamiento, se hace insuficiente si se considera que, también, para el área de TI hay una oportunidad en la adopción de un marco de buen gobierno corporativo. Se trata de la oportunidad de ganar o, en algunos casos, recuperar, un mayor grado de visibilidad dentro de la propia organización. (Mayor visibilidad desde la perspectiva del resto de áreas de la entidad). En este caso, esa ganancia en visibilidad del área de TI, habrá de venir dada por la mayor aportación de las TIC al negocio y por una correcta medida y comunicación (“venta interna”) de dicha aportación.

De todo ello se concluye que la gobernanza de TI es una competencia “fronteriza” o, mejor aún, compartida entre la función de TI y la Alta Dirección de las organizaciones.

Retomando la ecuación presentada al inicio, puede afirmarse que en ella queda perfectamente resumida la esencia del mensaje transmitido por los párrafos anteriores: “por su naturaleza corporativa, confluyen en el gobierno de las TI (IT Governance, ITG) dos vertientes:

  • la que se orienta a la mitigación de los riesgos que, para la organización, se deriven del uso de las TI; a la conformidad con la reglamentación establecida; y a la garantía de una mayor transparencia (Governance, Risk & Compliance, GRC); y,
  • la correspondiente a la búsqueda/creación de valor para la organización; su medición y notificación/comunicación (Governance, Value & Performance, GVP)”.

Esta realidad, sin embargo, no parece del todo clara, si uno se detiene a observar la actual oferta de herramientas informáticas de apoyo al Buen Gobierno Corporativo de las TIC. El abanico de posibilidades queda segmentado, precisamente, en los dos ámbitos identificados: GRC y GVP.

En relación con las actividades de Control Interno y de mitigación de Riesgos se aprecia, actualmente, un desmesurado deseo, por parte de los fabricantes, de etiquetar cualquier producto como “producto GRC” o “producto conforme con GRC”, como si se tratase de las siglas de alguna normativa o especificación formal. Ello no es sino una prueba más de que el término “[IT] Governance” está de moda. Sin embargo, se trata de soluciones y tecnologías que ya gozan de un cierto nivel de madurez en el mercado y que han estado tradicionalmente ligadas a las CAATTs (del inglés, Computer-Aided Audit Tools and Techniques), las técnicas y herramientas de auditoría asistida por ordenador, de las cuales, en gran medida, derivan, con la diferencia de que han sabido subirse a la ola de la gobernanza TIC.

Dicha ola irá, a todas luces, in crescendo en los próximos años, a medida que aumenten las regulaciones, dada la coyuntura existente en el mundo corporativo, lo que incrementará la demanda de este tipo de plataformas. En este sentido, no sería descartable  – aunque, sí recomendable –  una corriente “unificadora” en el campo de los marcos de control.

Por su parte, las plataformas GVP, que son aquellas relacionadas con la automatización de las actividades de seguimiento y medición del valor y el rendimiento aportados por las TIC, se reducen, básicamente, a las soluciones de gestión de carteras, programas y proyectos (en inglés, PPM, Project Porfolio Management) y a las de creación de cuadros de mando integral (del inglés, Balance Scorecard, BSC).

Análogamente a lo apuntado para la “moda” de los “productos GRC”, en el caso de las plataformas PPM, los grandes fabricantes están yendo aún más allá, y están promocionando sus productos como auténticas soluciones “IT Governance“. La gravedad de este hecho se traduce en un mercado desorientado ante un discurso formal de gobierno TIC; mercado en el que, además, la esencia subyacente a dicho concepto queda absolutamente desvirtuada.

¡Confiemos en ver, a medio plazo, a los fabricantes reorientando sus esfuerzos con objeto de ofrecer al mercado verdaderas soluciones ITG completas (es decir, soluciones “GRC+GVP”).