Gobernanza de TI les acerca esta nueva prueba de la fecundidad literaria de Manolo Palao, en la que  -en el habitual formato de sus  “Texticulillos™“-  el autor vuelve a hacer gala de una aguda ironía al exponer sus reflexiones sobre ciertos aspectos del Control Interno; específicamente, sobre determinados mecanismos de control dirigidos, de forma inequívoca, a salvaguardar  -de su corrupción, o uso indebido-  la información y sus sistemas y tecnologías asociados.

Concluirá recordando cómo un uso descuidado  -negligente-  de tales artilugios de control será garantía, más que suficiente, de su fulminante pérdida de eficacia.

 

Texticulillo™ nº 11: DC y Auditoría de Sistemas (1)(2)

DC, para cualquier globalizado o globalizable  -o sea, la mayoría-,  es el apellido de Washington. No George Washington, sino Washington, DC.

DC, District of Columbia, es el único distrito federal de los EEUU. Aprobado por el Artículo 1 de su Constitución de 1787, éste autorizaba a constituir un reducido espacio federal para la capitalidad del estado. El 1 de diciembre de 1800 la capital se movió de Filadelfia, a su actual y maravilloso enclave, a orillas del Potomac.

Sin perjuicio de todo lo que “DC” ha dicho, y haya de decir, acerca de la ASITIC (3), lo que hasta ahora, histórica y prácticamente, importa es lo que viene diciendo ISACA (4)  -internacionalmente, la más reputada  entidad normalizadora en este campo-  desde su sede en Rolling Meadows, Illinois.

Pero el motivo de estas líneas es otro DC  -u otros , como se verá-.

Entre nosotros, DC significa, más generalmente, “dígito de control”.

Los  “caracteres de control”  -uno o varios; dígitos o no-  se suelen añadir, en posición predeterminada, a números o textos, que aquí llamaremos “códigos”, para comprobar que no ha habido error en su transcripción, transmisión o tratamiento. Suelen ser breves y fijos, en número de caracteres (5). Se computan con un algoritmo barato, pues su cálculo va a ser frecuente. Una vez que se tiene un código ampliado con sus caracteres de control, para validar el código se vuelven a calcular los caracteres de control que le corresponden y se comparan con los que llevaba el código ampliado. Si hay coincidencia, se entiende que el código no ha sido alterado. El algoritmo empleado debe satisfacer diversas características para impedir, o dificultar, que un código que sí ha sido alterado arroje los mismos caracteres de control que el original. Hay diversos algoritmos muy adecuados, entre ellos los que se usan para la “firma digital”.

Los ASITIC creemos que los DC son una técnica excelente y recomendable para validar datos de entrada en un sistema de información. Esto es particularmente importante cuando esos datos, como el DNI (6), pretenden ser datos clave  -identificadores únicos-  en una base de datos.

La redundancia  -los dígitos añadidos-  supone un coste extra en transcripción, tratamiento, transmisión y almacenamiento; pero está justificada por las ventajas que aporta.

Un número dígito es, en la numeración decimal, cualquiera de los caracteres comprendidos desde el ‘0’ al ‘9’, como confirma el Diccionario de la RAE. Ello prueba el encomiable trabajo de revisión de los académicos. La edición del Diccionario que yo tengo en mi estantería es del siglo pasado  -¡1970!-  y dice que número dígito es “el que puede expresarse con un solo guarismo; en la numeración decimal lo son los comprendidos desde el uno al nueve, ambos inclusive”, escamoteando así, no sólo un 10% de los dígitos, sino el esencial para una aritmética posicional.

[Aprovecho para prevenir al lector, que estuviera tentado, de que se limite a entrar en el diccionario por “número“, porque si se le ocurriese hacerlo por “dígito” se encontraría con la académica definición: “Cada una de las doce partes iguales en que se divide el diámetro aparente del Sol y el de la Luna en los cómputos de los eclipses.” …

… No es seguro, pero sí muy probable, que defender en público semejante definición de “dígito” pudiera acarrear a tal defensor tener que cambiar su modelo preferido de camisa por una con correas y las mangas atadas.]

Todo el que tenga y use una cuenta corriente bancaria, y ordene o reciba transferencias de otras, sabe probablemente que los dígitos  -de izquierda a derecha-  9º y 10º del “número de cuenta”  -o, más modernamente, los 13º y 14º del IBAN, el identificador internacional bancario-  son los dos DCs (aunque se les llama “el DC”).

Quienquiera que dé los datos de su DNI/CIF (7),  probablemente sabe que el último/primer carácter  -de nuevo, de izquierda a derecha, como buenos cristianos-  es el de control: una letra.

Lástima que, en el caso del DNI, esa fácil identificación única la haya desvirtuado la propia Administración al reasignar números de DNI a otras personas.

¿Es que no sabemos, o que no queremos? Porque los tratamientos son distintos.

 

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(1) Copyright 2002-2010, Manolo Palao, CGEIT, CISM, CISA, CobiT Foundation Certificate, Accredited CobiT Trainer.

(2) Publicado inicialmente en el invierno de 2002 a 2003 por la Asociación de Auditores y Auditoría y Control de los Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ASIA)  -hoy, Capítulo 183 de ISACA-.

(3) Auditoría de Sistemas de Información y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

(4) Antigua Asociación para el Control y la Auditoría de los Sistemas de Información (del inglés, Information Systems Audit and Control Association) con una audiencia objetivo que se extiende, en la actualidad, a todo profesional con intereses en torno a  las Tecnologías de la Información.

(5) Constituyen un hash (literalmente, triturado/picado, como la carne picada). En Informática, código resumen, resultado de la aplicación de una función homónima sobre un dato  -“código” en palabras del autor-  (documento, registro, archivo, …) original.

(6) En España, Documento Nacional de Identidad de las personas físicas, en referencia a su código de identificación  -el número de DNI-  que acaba con un carácter alfabético (una letra).

(7) En España, Código de Identificación Fiscal de las personas jurídicas, en referencia a su código de identificación  -el número de CIF-  que comienza con un carácter alfabético (una letra).

Gobernanza de TI se complace en presentarles un nuevo producto de la factoría Palao. Octava entrega de la serie “Texticulillos™”, correspondiente a 2002, mantiene plenamente su vigencia, a pesar del tiempo transcurrido. Las variadas situaciones que definen la coyuntura en la que hoy toca vivir  -crisis económica, de valores, desastres naturales y de otra índole, etc.-  son garantía suficiente de la máxima actualidad de un tema escogido hace casi una década: el riesgo.

Visto, como viene siendo habitual en los textos de aquella primera época, desde la perspectiva de la Aditoría de los Sistemas de Información, Manolo hace un repaso de los peligros que pueden amenazar la labor de los auditores y, por ende, la toma de decisiones de los receptores de las opiniones  -juicio profesional-  de aquellos: los miembros de los órganos de gobierno de las organizaciones, destinatarios últimos del resultado de la labor auditora.

La identificación, gestión y mitigación de tales riesgos, y de otros muchos asociados al uso de las Tecnologías de la Información, constituyen, por definición, un pilar fundamental  -aunque no exclusivo-  de cualquier aproximación, generalmente aceptada, a la Gobernanza de TI.

 

Texticulillo™ nº 8: Riesgo y Auditoría de Sistemas (1)(2)

El ASITIC (3) profesional sujeta su trabajo a normas profesionales.

Internacionalmente, la más reputada entidad normalizadora en este campo es ISACA, la asociación de los profesionales del control y la auditoría de los sistemas de información (4).

La Directriz 030.010.010, de ISACA, de 1 de septiembre de 2000 (5), “Uso de la Evaluación de Riesgos en la Planificación de la Auditoría“, trata de la “orientación al riesgo” en la auditoría profesional.

Las líneas que siguen proponen una reflexión sobre diversos aspectos de este tema.

En la vida, en las empresas, y en las auditorías, hay muchos riesgos. Prevenirlos, detectarlos, compensarlos o evitarlos está en el interés de todo quien va por derecho.

En nuestro caso, probablemente el riesgo más importante es el que corre el cliente generalizado  -la propia empresa auditada, terceros interesados (accionistas, clientes, proveedores) o la Sociedad en general-  del ASITIC, de tomar por bueno un informe malo. Ese es el denominado riesgo de la auditoría: el de dar una opinión incorrecta, induciendo, así, a error, a otros.

Dicho riesgo, en la práctica, no se puede medir (aunque en algunos casos, sí se puede estimar). A la postre, está acotado por la solvencia que el ASITIC nos merezca  -de ahí la importancia de que esté certificado-.

El ASITIC ejerce en la planificación de la auditoría su juicio discrecional, su criterio educado y basado en prácticas generalmente aceptadas. Es, probablemente, en esta fase inicial, donde hay más riesgo  -de exclusión de un área significativa, por ejemplo, o de inclusión de una irrelevante-.

El principio, generalmente usado, para planificar el ‘mapa’ de la auditoría es el de materialidad o importancia relativa  -volumen económico, respecto de todo el negocio, de esa área o de los riesgos que sobre ella gravitan-.

Los riesgos se suelen calcular como la esperanza matemática (producto de la probabilidad del siniestro por sus consecuencias económicas).

La métrica de la ‘materialidad’ es burda, pues ignora dimensiones  -no exclusiva ni directamente económicas-  de los siniestros, como pérdidas de vidas humanas o medioambientales, por citar casos extremos.

El estimador de la ‘esperanza matemática’ es también rudimentario. Es fácil de calcular en problemas de examen de bachillerato (“Mi tejado cuesta 30.000 €; he de reponerlo cada 10 años; ¿cuál es mi coste anual en tejados? [ignorar intereses e inflación]”); pero es mucho más difícil aplicarlo a un sistema (conjunto de elementos). La mera adición, elemento a elemento, es quizás abordable; pero, entonces, se ignoran los posibles antagonismos o sinergias de los controles.

Hay un sinnúmero de metodologías y paquetes informáticos para evaluación de riesgos. Muchos tienen aspectos apreciables; pero todos adolecen de la necesidad de intervenciones cruciales subjetivas y, los más sofisticados y caros, del inevitable alto ruido en los datos de entrada.

Estamos aún en una situación de alquimia, pero eso es lo que tenemos. Mi recomendación personal es mantenerse  en los niveles más sencillos y, en todo caso, antes de seguir, traspasar al decisor último  -¿el Consejo de Administración?-  la ratificación de las valoraciones realizadas.

Realizada por el ASITIC la planificación de la auditoría, con criterios de riesgo, éste procede a la auditoría de las diferentes áreas. Al efectuarla, debe tener presentes otros riesgos posibles.

El riesgo inherente a un área es la susceptibilidad de la misma a un error material  -por sí mismo, o en combinación con otros-  suponiendo que no hubiera los correspondientes controles internos.
 
El riesgo de control en un área es el de que pudiera tener lugar un error material que  -por sí mismo, o en combinación con otros-  no fuera prevenido/detectado/corregido, oportunamente, por el sistema de Control Interno.
 
El riesgo de detección es el de que las pruebas substantivas del ASITIC no detecten un error que pudiera ser material  -por sí mismo, o en combinación con otros-.

Parece claro que es un viaje proceloso. Al menos, se vislumbran algunos faros en el horizonte. Pero no es un viaje para aficionados.

 

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(1) Copyright 2002-2010, Manolo Palao, CGEIT, CISM, CISA, CobiT Foundation Certificate, Accredited CobiT Trainer.

(2) Publicado inicialmente en el invierno de 2002 a 2003 por la Asociación de Auditores y Auditoría y Control de los Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ASIA)  -hoy, Capítulo 183 de ISACA-.

(3) Auditor de Sistemas de Información y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

(4) Si bien, como indica el autor, el objetivo fundacional de la Asociación fue atender las necesidades de sus miembros  -profesionales del control interno y de la auditoría de los sistemas de información-,  en los últimos años, aquella ha ampliado su audiencia objetivo, dirigiendo su actual oferta de servicios a todo profesional con intereses en torno a  las Tecnologías de la Información.

(5) El autor hace referencia aquí a la codificación de Directrices de Auditoría vigente en aquella época (2002-2003). Hoy dicha referencia ha quedado sustituida por la directriz G13. Use of Risk Assessment in Audit Planning de ISACA.

Cuando Manolo Palao autorizó la reedición de sus “texticulillos” a través de las páginas de Gobernanza de TI acompañó ese generoso gesto de una adicional propuesta: actualizarlos, en el sentido de “evolucionar” las referencias explícitas a la disciplina de la Auditoría de Sistemas, sustituyéndolas por otras nuevas que apuntasen hacia el verdadero objeto de esta bitácora: el Gobierno Corporativo de TI.

Su oferta fue rechazada. Y, ello, por dos motivos:

  • por un lado, por tratarse de una propuesta no libre de esfuezos que iba a requerir, no sólo un cambio en los títulos, sino una revisión y adaptación de los numerosos textos  -¡Uds. no han conocido, hasta ahora, más que una mínima parte!-.  A juicio de Gobernanza de TI el mero hecho de la cesión del material ya constituía suficiente motivo de agradecimiento, sin falta de exigir de su autor original peajes extra; y,
  • en segundo lugar, porque existía la confianza en que el lector  -de nuevo, Uds.-,  aún no siendo un auditor, entendería sin dificultad la labor de éstos en un marco general de Gobierno Corporativo de TI, como instrumento integrante del sistema de garantía sobre el buen uso de las TIC, en el seno de las organizaciones. Esto es, porque tenía pleno sentido hablar de la Auditoría de Sistemas dentro de un discurso general de Buen Gobierno Corporativo de TI.

Estas justificaciones, válidas para los “texticulillos” de la primera época (2002-04)  -casi todos-,  se complementan, en el caso del texto de 2002 presentado hoy, con una tercera motivación: ¿para qué cambiar nada, si, en realidad, estamos hablando de lo mismo? En palabras del propio Palao: “… donde ayer la coyuntura nos llevó a hablar de ‘Auditoría de Sistemas’ (era el tema de moda), hoy hablaríamos de ‘Buen Gobierno’ (constituye la moda actual)“.

No puede ser más cierto. La referencia explícita de “Fraude y Auditoría de Sistemas” a la necesidad de establecer mecanismos de control interno conduce al origen mismo del concepto de Buen Gobierno Corporativo,en general, y “de TI”, en particular; tal y como recuerda la norma ISO/IEC 38500:2008. Corporate Governance of Information Technology, al mencionar el Informe Cadbury  -y, por extensión, a todos cuantos le siguieron-  como génesis de los principios de Buen Gobierno que la propia norma recoge.

Sin mencionarlos  -la norma no existía en 2002; los principios, aunque no se apliquen, han existido siempre-  el autor hace un detallado repaso del papel de los principios generales de responsabilidad y de conducta humana en la aparición de fraudes en torno al [mal]  uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

 

Texticulillo nº 7: Fraude y Auditoría de Sistemas (1)(2)

El  fraude y otros actos ilícitos, o irregulares, en los sistemas de información de empresas y organismos son motivo de alarma social, por su volumen conocido  -y eso es sólo la punta del iceberg-,  por su aparente simplicidad y por su vertiginoso crecimiento.

En estas líneas voy a soslayar datos cuantitativos detallados, que los hay  -una de las mejores fuentes es el FBI-.  Cerca de 2/3 de los fraudes y otros actos ilícitos, o irregulares, en informática, los comete el propio personal de las empresas y organismos. Por eso me concentraré en el fraude interno, dejando para otra ocasión los ‘ataques externos’.

Podría esperarse que el Auditor de Sistemas de Información y de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ASITIC) fuera un eficaz preventor-detector de esos casos.

Sobre la prevención no dispongo, ni es fácil disponer, de información, aunque cualquiera familiarizado con el tema convendrá en la elevada contribución potencial del ASITIC.

Por lo que respecta a las detecciones, la mayoría de los fraudes se detectan por casualidad.

Ciertamente, un buen control interno  -el entramado de políticas y procedimientos que hacen que la empresa funcione como desean quienes pueden legítimamente decidirlo (3)-,  ‘vigilado’ por un ASITIC, prevendrá muchos fraudes internos y facilitará la detección de los que se comentan.

Entre las medidas de control interno recomendables, destacan dos de gestión del personal: la segregación de funciones y la sustitución temporal planificada de puestos de trabajo.

La segregación de funciones impide que una misma persona pueda simultanear dos funciones incompatibles  -su co-ejercicio implicaría una debilidad de control o un riesgo-.  El ejemplo clásico es el de cajero y contable. Tampoco se puede ser programador y operador. Una buena segregación de funciones previene el fraude, pues para realizarlo hace falta colusión (que varios se pongan de acuerdo), lo que lo hace más difícil.

La sustitución temporal planificada de puestos de trabajo supone, según ciertas estadísticas, la causa singular más frecuente de detección de fraudes internos  -¡por encima de los hallazgos de los auditores !-.

En su modalidad más sencilla  -tantas veces descuidada en España-  se materializa en vacaciones planificadas. Otra modalidad (que puede debilitar la segregación de funciones) es el fomento de la polivalencia y la rotación planificada de puestos.

Una buena gestión de personal (selección, evaluación, promoción, retribución, motivación) constituye parte de los ‘controles generales’ necesarios. Un clima de confianza es muy positivo; ¡pero no es un control!.

Los anteriores ejemplos de medidas de control interno pueden resultar muy difíciles de implantar en las PYMEs: no hay cabezas físicas para tantos sombreros. En estos casos hay que diseñar ‘controles compensatorios’ a las debilidades inevitables. Ejemplo de esos ‘controles compensatorios’ pueden ser arqueos, cuadres manuales, inventarios, pistas de auditoría, etc.

En las PYMEs  -como en los pueblos, comparados con las ciudades-  puede operar mejor el ‘control social’. Éste se manifiesta de muchas formas: identificación de actividades extrañas de una persona que trabaja en nuestro mismo recinto de trabajo; identificación de cambios en actitudes y comportamientos; identificación de un tren de vida sospechoso, etc.

Los ASITIC tienen formación y experiencia profesional idóneas para la recomendación y evaluación de esos tipos de controles. Sin embargo, la detección de fraudes no está entre sus principales misiones.

En EEUU, las Normas de Auditoría Generalmente Aceptadas (del inglés, GAAS, Generally Accepted Audit Standards) no están diseñadas para detectar el fraude, y de hecho, fue sólo hace unos pocos años cuando el Instituto Americano de Contadores Públicos Certificados (AICPA, The American Institute of Certified Public Accountants) en su Declaración sobre Normas de Auditoría (SAS, Statement on Auditing Standards) nº 82 introdujo por primera vez la palabra “fraude” en la regulación de la auditoría de cuentas.

Según la Directiva 030.010.010 (4), de 1 de julio de 2002, de la Asociación para la Auditoría y el Control de los Sistemas de Información (ISACA, Information Systems Audit and Control Association) el ASITIC que detecta un presunto fraude o acto ilícito  -sólo el juez determina qué es fraude o qué es ilícito-  debe ponerlo, inmediatamente, en conocimiento de su jefe o cliente (que, se supone, son miembros de la Alta Dirección), o de una persona u órgano interno superiores a ellos, si se sospecha que puedan estar implicados.

Deberá abstenerse, salvo que la ley local u otras normas o acuerdos le obliguen a ello, de denunciarlo ante las autoridades. Será la Alta Dirección quien lo haga, procurando minimizar el impacto negativo sobre la entidad. En todo caso, la Directiva aconseja al ASITIC prudencia y el recurso precoz a asesoría jurídica.

Es de prever que la normativa sobre investigación de fraudes e información sobre los hallazgos sea revisada pronto.

 

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(1) Copyright 2002-2010, Manolo Palao, CGEIT, CISM, CISA, CobiT Foundation Certificate, Accredited CobiT Trainer.

(2) Publicado inicialmente en el invierno de 2002 a 2003 por la Asociación de Auditores y Auditoría y Control de los Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ASIA)  -hoy, Capítulo 183 de ISACA-.

(3) La definición ofrecida en este punto del concepto de ‘Control Interno‘ dista poco, a juicio de “Gobernanza de TI“, de la que podría hacerse de la expresión ‘Gobierno Corporativo de TI‘, en tanto que sistema de dirección  -establecimiento de directrices-  y control  -supervisión-  del que deberían valerse las personas a cargo de las organizaciones (las personas con potestad para la toma de decisiones).

(4) El autor hace referencia aquí a la codificación de Normas y Directrices de Auditoría vigente en aquella época (2002-2003). Hoy dicha referencia ha quedado sustituida por la norma S9. Irregularities and Illegal Acts y por la directriz G9. Audit Considerations for Irregularities and Illegal Acts de ISACA.

Acaban de cumplirse dos años (el pasado jueves, día 13) de la celebración, en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M),  del “III Congreso Interacadémico” de itSMF España. Faltaban, tan sólo, unos días para la publicación de la norma ISO/IEC 38500:2008. Corporate governance of information technology  -hasta aquel momento numerada como 29382-,  y quien les escribe tuvo ocasión de presentarla, en primicia, como respuesta a la invitación recibida de la propia UC3M (Prof. Dr. D. Antonio de Amescua Seco y Prof. D. Antonio Folgueras Marcos).

Durante el transcurso de la presentación se hizo un especial hincapié en los errores que se estaban  -aún se están-  cometiendo en la difusión al mercado del mensaje de Gobierno Corporativo de TI; y se insistió en quiénes habrían de ser los verdaderos actores (gobernadores) en las tareas de dirección y control sobre el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, dentro de las organizaciones.

A la exposición siguió un turno de preguntas por parte de los asistentes. La última de ellas fue “¿Quién gobierna a los ‘gobernadores’?“. Precisamente, con la versión original de esa misma pregunta  -“¿Quién guardará a los guardianes?“-  comienza el “texticulillo” de Manolo Palao que ‘Gobernanza de TI‘ les ofrece hoy, en clara referencia al poeta clásico Decimus Iunius Iuuenalis.

Juvenal y la Auditoría de Sistemas“ es el segundo ‘texticulillo’ de la serie que,  la entonces Asociación de Auditores y Auditoría y Control de los Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ASIA)  -actual Capítulo de Madrid de ISACA–  comenzó a publicar en noviembre de 2002. Como se probó en el Salón de Grados de la UC3M la incógnita planteada por Juvenal en su “Sátira” VI, hace dos mil años, sigue plenamente en vigor.

 

Texticulillo nº 2: Juvenal y la Auditoría de Sistemas (1)(2)

El interrogante, hace veintidos siglos, de Juvenal “¿Quién guardará a los propios guardianes?” (Sátiras VI, 345), si bien pendiente aún de una respuesta general, ha guiado desde entonces algunas reflexiones y acciones de ciertos políticos, constitucionalistas y expertos en organización, entre otros.

Lo lacerante de esas seis palabras supone una bofetada en pleno rostro de quienquiera que lleve unos pocos días ‘fuera del cascarón’.

No sorprende, por tanto, que se haya convertido en el motto de multitud  –basta una consulta en Internet-  de organizaciones: protectoras de derechos humanos, políticas, religiosas y auditoras. Cabe al Prof. Miguel Ángel Ramos el mérito (entre otros muchos) de haber evocado entre nosotros, hace más de un lustro, la cuestión de Juvenal.

Las noticias  -internacionales y nacionales-  de estos últimos meses (Enron, Gescartera, Andersen, CNMV, WorldCom, Bush y Harken Energy Corporation, Cheney y Halliburton, Ménem, la Iglesia Católica en EEUU) prueban que la cuestión sigue candente. Y las noticias, claro, son sólo la punta del iceberg.

El principio de los ‘controles y equilibrios’ (‘checks and balances‘), apuntado por la Ilustración, que inspiró la Constitución de los EEUU  -aunque no quedara plasmado, como tal, en ella (3)—,  parece la única terapia parcial preventiva/detectiva/correctiva disponible en el gran ámbito político.

En el plano ‘micropolítico’ (organización de empresas), el precursor Henri Fayol (1841-1925) ya propuso, entre otros principios, el de ‘división de funciones’ y el de la dualidad ‘autoridad–responsabilidad’. Fayol distinguía, al menos, cuatro equilibrios dinámicos, resultantes de procesos debidos a tareas de directivos o trabajadores.

Los ulteriores maestros en la materia (Mintzberg, Morgan, Volberda, Gazendam) han prestado importante atención al equilibrio/equilibrios en las organizaciones.

En las empresas, los controles y equilibrios reposan en lo que se ha dado en llamar ‘control interno’ (CI): el conjunto de políticas, normas, estructuras, recursos y procedimientos (organizativos, técnicos, automáticos y  manuales; ordinarios o de emergencia) que permite confiar en que las cosas sucederán normal y razonablemente como desean todos quienes tienen derecho a disponerlo.

Así, de un buen CI debe esperarse que los Sistemas de Información y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (SITIC) de una empresa, u organismo, estén eficaz y eficientemente alineados con los objetivos estratégicos y de negocio de la organización; que su disponibilidad, tiempo de respuesta, integridad, calidad, amigabilidad y exactitud sean los adecuados.

Un buen CI debe asegurar, asimismo, que los nuevos proyectos se seleccionan y gestionan adecuadamente, que los sistemas están adecuadamente documentados y mantenidos, que su techo de capacidad y su eficiencia se planifican, monitorizan y gestionan, que el personal tiene la adecuada formación y segregación de funciones, que se hace una gestión de incidencias, que existen planes de continuidad del negocio y recuperación de desastres.

Un sistema de CI es un todo complejo, interrelacionado y evolutivo. No es algo fácil de diseñar, gestionar y vigilar.

La responsabilidad primaria por el CI es de la Dirección. Obviamente, si una empresa no funciona como debiera, la responsabilidad es de la Dirección.

La Auditoría de los Sistemas de Información y de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ASITIC) es el nombre actual de una actividad profesional que se inició hace treinta años bajo la denominación sajona EDP Auditor (Electronic Data Processing Auditor/Auditor del Tratamiento Electrónico de Datos).

La ASITIC, como un servicio interno o externo, apoya a las organizaciones, a los gestores y a los responsables y profesionales de los SITIC, evaluando objetiva e independientemente, el control interno (los controles y equilibrios), y recomendando medidas de mejora.

Los profesionales de la ASITIC tienen formación especializada, y muchos  tienen experiencia acreditada en el diseño y evaluación de controles generales y específicos.

Dicho ejercicio profesional no está regulado legalmente en ningún país.

Existen, sin embargo, certificaciones (como CISA, Certified Information Systems Auditor/Auditor de Sistemas de Información Certificado) administradas por asociaciones profesionales (en el caso de CISA, por ISACA, Information Systems Audit and Control Association/Asociación para el Control y la Auditoría de los Sistemas de Información) que garantizan que el profesional certificado ha tenido, y conserva, formación y experiencia recientes y actualizadas en ASITIC, a un nivel de excelencia reconocida.

Los auditores de cuentas fueron los primeros clientes (interna o externamente) de la ASITIC: el poder confiar en los sistemas de información de las empresas que auditaban les permitía basar su trabajo en la información procedente de tales sistemas, evitándoles pruebas mucho más directas, detalladas y costosas.

En un mundo en dependencia creciente de los Sistemas de Información, la ASITIC, competente e independiente, presta muchos más servicios que los mera y directamente orientados a facilitar la actividad de los auditores de cuentas. Ayuda a directivos y técnicos a asegurar que los Sistemas de Información están eficaz y eficientemente al servicio de las necesidades estratégicas de la empresa.

La cadena de garantías ‘buenas políticas–buena gestión–auditoría–ASITIC’ se cierra en este tema con el broche CISA. Hay los ‘checks and balances’ necesarios y suficientes.

Naturalmente, si el caso es de ‘chorizos’, los profesionales que deben intervenir son otros (inspectores alimentarios, en el sentido estricto de aquella palabra; inspectores de hacienda, policía y otros, en el sentido usado aquí).

Para cerrar, una afirmación de Juvenal: “Resulta difícil no ser satírico” (Sátiras I, l.30).

 

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(1) Copyright 2002-2010, Manolo Palao, CGEIT, CISM, CISA, CobiT Foundation Certificate, Accredited CobiT Trainer.

(2) Publicado inicialmente el 10 de noviembre de 2002.

(3) http://gi.grolier.com/presidents/ea/side/const.html

Gobernanza de TI‘ se complace en presentarles una nueva sección. La ocasión  -celebración internacional del ‘Día del Trabajo‘-  se hace particularmente propicia para comenzar a disfrutar, desde estas páginas, del saber hacer y la fina ironía de un infatigable trabajador, que ha dedicado a las TI la práctica totalidad de su carrera profesional. Durante las últimas cinco décadas ha desempeñando las más diversas funciones dentro de lo que hoy se denominarían dimensiones del Gobierno Corporativo de las TIC: director, auditor, consultor, formador, divulgador,… Se trata del amigo y maestro Manolo Palao, quien ha tenido a bien compartir y mostrar aquí  -disculpen Uds. la expresión-  “sus texticulillos“.

Durante los años 2002 a 2004, y bajo ese título genérico de “Texticulillos“,  la entonces Asociación de Auditores y Auditoría y Control de los Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ASIA)  -actual Capítulo de Madrid de ISACA–  publicó la mayor parte de los artículos de la serie.

Tras un parón de casi cinco años, los “Texticulillos” volvían a ver la luz, tímidamente, a finales de 2008. En esta segunda época la audiencia destinataria de los artículos quedó circunscrita, prácticamente en exclusiva, al claustro de profesores y a los alumnos del MaGTIC, el Máster en Buen Gobierno de las TIC de la Universidad de Deusto.

Gobernanza de TI‘ recupera, ahora, de la mano de su autor original, todo este material, cuya extensión y particularidad han hecho que, aún tratándose de una firma invitada de esta bitácora, haya resultado merecedor de una categoría específica. Consecuentemente, la nueva sección “Texticulillos irá recogiendo, con carácter periódico, los artículos de las épocas primera y segunda; e irá combinándolos con otros inéditos que puedan ir apareciendo en el futuro.

Finalmente y dada la fecha en que fueron escritos, cabe apuntar que, si bien algunos de los textos pudieran presentar ciertos anacronismos derivados de referencias directas a la actualidad de aquellos momentos, no es menos verdad que el acierto del autor en relación a la selección y aguda exposición de los temas escogidos, hacen que estos mantengan su más absoluta vigencia. En ese mismo sentido, los artículos de la primera época recogen una clara referencia a la Auditoría de Sistemas. A partir de 2008, como ocurriera con la tendencia general del mercado, el foco pasa a iluminar el Buen Gobierno [de TI].

¡Disfrute, ya, del primero de ellos!

 

Texticulillo nº 1: Arquímedes y la Auditoría de Sistemas (1)(2)

Muchos recuerdan a Arquímedes por principio: una comprensión, incluso somera, del “Principio de Arquímedes” era necesaria para aprobar la Física del bachillerato.

Los más empollones, o cultos, quizá recuerdan la anécdota  -probablemente falsa-  que Vitrubio le atribuye (3), según la cual su famoso ‘¡Eureka!‘  -que gritaba sin cesar cuando corría desnudo por las calles de Siracusa, desde las termas, hacia su casa-  se debió a que había resuelto, durante el baño, el problema que el rey Hiero II le había planteado relativo a comprobar la pureza en oro de su nueva diadema.

El Rey sospechaba que su orfebre había sustituido, fraudulentamente, por plata, parte del oro recibido para confeccionar la diadema. Arquímedes, según la leyenda, ideó unas pruebas sustantivas (sumergiendo en agua la corona y comparando el volumen de agua desplazado, con el que, igualmente, desplazaba un bloque de oro equivalente al original). Arquímedes actuó como auditor en su faceta de tasador.

La Auditoría de Sistemas de Información y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ASITIC) es el nombre actual de una actividad profesional que  -aparte de esos precedentes remotos-  se inició hace treinta años bajo la denominación sajona EDP Auditor (Electronic Data Processing Auditor/Auditor del Tratamiento Electrónico de Datos).

La ASITIC, como un servicio interno o externo, apoya a las organizaciones, a los gestores y a los responsables y profesionales de los SITIC, evaluando objetiva, e independientemente, el grado de confianza que se puede depositar en los SITIC, y recomendando medidas de mejora.

Ese grado de confianza reposa, entre otras cosas, esencialmente en el ‘control interno’ (CI): el conjunto de políticas, normas, estructuras, recursos y procedimientos (organizativos, técnicos, automáticos y  manuales; ordinarios o de emergencia) que permite confiar en que las cosas, en la empresa,  suceden normal y razonablemente como desean todos quienes tienen derecho a determinarlo.

Así, de un buen CI debe esperarse que los SITIC de una empresa, u organismo, estén eficaz y eficientemente alineados con los objetivos estratégicos y de negocio de la organización; que su disponibilidad, tiempo de respuesta, integridad, calidad, amigabilidad y exactitud sean los adecuados.

Un buen CI debe asegurar también que los nuevos proyectos se seleccionan y gestionan adecuadamente, que los sistemas están adecuadamente documentados y mantenidos, que su techo de capacidad y su eficiencia se planifican, monitorizan y gestionan, que el personal tiene la adecuada formación y segregación de funciones, que se hace una gestión de incidencias, que existen planes de continuidad del negocio y recuperación de desastres.

Un sistema de CI es un todo complejo, interrelacionado y evolutivo. No es algo fácil de diseñar, gestionar y vigilar.

Al igual que no todo cuerpo o artefacto flota en el agua, sino que su boyancia depende de su densidad, forma, estanqueidad, etc., no todo sistema de CI está en condiciones de mantener a flote los objetivos y operaciones de la organización correspondiente.

Según el “Principio de Arquímedes“, el peso del agua desplazada por la parte sumergida de la embarcación  -la ‘obra viva’, en términos náuticos-  es igual, dinámicamente,  al peso de la obra que está en seco  -‘obra muerta’-.  Cuanto mayor sea este último  -cuanto mayor sea el volumen, importancia, complejidad y competitividad de las estructuras y operaciones de una empresa u organismo-,  mayor y mejor habrá de ser la infraestructura sumergida  -el control interno-.

El ASITIC es un profesional con formación especializada en el diseño y evaluación de infraestructuras de control interno, eficaces y eficientes.

Un empresario no puede sorprenderse si se va a pique por pretender navegar en una almadía de troncos o en un buque con vías de agua.

 

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(1) Copyright 2002-2010, Manolo Palao, CGEIT, CISM, CISA, CobiT Foundation Certificate, Accredited CobiT Trainer.

(2) Publicado inicialmente el 9 de noviembre de 2002.

(3) http://www.mcs.drexel.edu/~crorres/Archimedes/Crown/CrownIntro.html