febrero 2011


Lejos de pretender resultar ofensivo  -vaya lo de “pobre” con todo el respeto-,  el titular que precede estas líneas no hace sino constatar una evidente realidad: a diferencia de lo ocurrido con su hermana mayor  -a la que se ha dedicado no poca literatura-,  de la norma australiano-neozelandesa AS/NZS 8016(Int):2010. Corporate governance of projects involving information technology investments apenas se ha oído hablar en el año que lleva en vigor.

¡Poco se ha escrito sobre ella! ¡Pocas charlas/conferencias se le han dedicado! Una búsqueda en Google de la cadena “AS/NZS 8016(Int):2010” arroja unos escuálidos 85 resultados. ¡Haga la prueba!

La publicación, en enero de 2005, de la norma australiana AS 8015-2005. Corporate governance of information and communication technology  , constituía el final de una etapa, iniciada cinco años atrás por un grupo de individuos preocupados y motivados pòr la aparición en el panorama corporativo y gubernamental australiano de una serie de escándalos económicos, en cuya génesis se encontraban determinadas inversiones  -dotadas de un notable componente tecnológico-  mal dirigidas y peor controladas.

Sin embargo, la aparición de la AS8015  -reeditada, en junio de 2008, como norma internacional ISO/IEC 38500:2008. Corporate governance of information technology, “pseudónimo”, por el que, hoy, es más conocida-  supuso, también, la apertura de una puerta a nuevos desarrollos normativos en ámbitos particulares del uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Dichos ámbitos se concretaban, particularmente, en dos: los proyectos de TI y las operaciones de TI.

Del segundo de aquellos, nada se ha vuelto a saber. Transcurridos seis años desde que la norma base  -AS8015-  viera la luz, no hay constancia de la publicación de resultado alguno sobre la gobernanza de las operaciones de TI  -supuesta AS8017-.  Cabe, en este sentido, pensar que los desarrollos habidos en estos años en los ámbitos de la gestión de los servicios de TI  -aparición de la serie de normas ISO/IEC 20000, en 2005, y sus recientes y actuales revisiones, unidas a la publicación de la tercera versión del modelo ITIL, en 2007-  hayan contribuido a frenar el ímpetu inicial de los promotores de la serie AS 801x. De confirmarse este extremo, habría que lamentarlo, por cuanto se estaría dejando pendiente de aclarar la, nunca suficientemente entendida, diferencia entre Gobernanza y Gestión, y, con ello, aquellos aspectos relativos a la toma de decisiones sobre los servicios de TI que reciben y sustentan las operaciones de negocio de las organizaciones. Estas últimas nada tendrían que decir  -asunto, en todo caso, más que discutible-  sobre cómo se operan los sistemas de información y de soporte al negocio; sin embargo, sí parece que debieran asumir un destacado protagonismo a la hora de decidir: qué servicios se han de recibir  -¿cuáles, por qué y para qué?-;  qué alcance habrían de tener tales servicios  -¿departamental o corporativo?-;  a qué coste  -¿qué dinero ha de dedicárseles, a juicio de la organización?-;  qué modelo de aprovisionamiento de dichos servicios conviene más al negocio  -¿interno o externo?-;  etc. ¡El tiempo despejará la incertidumbre sobre la AS8017!

Retomando el primero de los dos ámbitos citados más arriba, la materialización, hace un año, de la AS8016, publicada como norma provisional, permite ver con un mayor optimismo  -al menos, a priori–  las tareas de desarrollo normativo en torno a las inversiones en nuevas actuaciones, apoyadas significativamente en la tecnología; esto es, en torno a los que  -de forma simplificada, en exceso-  se denominan proyectos de TI.

Con un cierto paralelismo en relación a lo expuesto para las operaciones de TI, la elaboración de una norma sobre el gobierno corporativo de aquellos proyectos de negocio que impliquen inversiones en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, ha supuesto dar un paso más allá de la mera gestión de proyectos  -disciplina suficientemente cubierta por modelos del sector como CMMI-DEV, PMBoK o PRINCE2 y otras normas-,  poniendo el acento, no en la ejecución de tales proyectos, sino en el beneficio que, para la organización, supondrá abordarlos.

Este enfoque centrado en el valor de las inversiones  -ya explorado por ISACA, en su modelo Val IT, desde 2006; ITIM, VMM o, más recientemente, MoV, son otros ejemplos-  favorece, asimismo, la ampliación de la perspectiva tradicional del Gobierno Corporativo, centrado en la conformidad y en el cumplimiento con normas y regulaciones, hacia un nuevo planteamiento que apunta a la contribución (rendimiento/rentabilidad) que, desde TI, se hace a los resultados del negocio.

Este nuevo discurso, centrado en términos como priorización de inversiones, gobierno del valorrealización de beneficios, etc., debería servir, además, para atraer, hacia la problemática que plantean las inversiones tecnológicas, a todos cuantos tengan responsabilidades en la dirección y control de las organizaciones. Lamentablemente, la poca atención que parece haber recibido la norma en su primer año de vida, crea serias dudas sobre el interés que haya podido causar, siquiera, entre los más fervientes seguidores de su hermana mayor.

¡No se sorprendan! ¡Sigue tratándose de mensajes que no van dirigidos a nosotros, los técnicos!

 

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¡Así es, cuatro!

Recurrir a un artículo que “Gobernanza de TI” publicaba el 28 de marzo de 2009 puede ser una agradable, y acertada, forma de conmemorar este cuarto aniversario. La reflexión recogida aquel día bajo el epígrafe “¿ITG 2.0?” llevaba a afirmar lo siguiente:

… puede decirse que en nuestro mercado se ha empezado a hablar  – respectivamente, a oir –  de Gobierno de TI hace apenas un par de años.

Efectivamente, fue en 2007 cuando comenzó a verse una difusión a mayor escala del concepto de Gobierno de TI desde diferentes frentes. Esa corriente, iniciada, tal vez a finales de 2006, tuvo su origen, en gran medida, en foros de gestión de TI  – gestión de servicios de TI -;  no en foros de gobierno corporativo, propiamente dichos, lo que ha llevado a crear una cierta confusión“.

Los anteriores párrafos encerraban dos realidades que, aún hoy  -como entonces-,  conservan una plena vigencia:

  • de un lado, 2007 había marcado, en cierto sentido, la explosión de la fiebre “gubernamental” en nuestro mercado. [Poco, o nada, tuvo que ver en ello la aparición de esta bitácora en el mes de febrero  -el miércoles, 7-].  Fue el año del inicio de la “masificación” (popularización) del término “gobierno/gobernanza” y, con ello, de un uso y un abuso que, cuatro años y unas cuantas decenas de artículos después, persiste  -si cabe, de manera más acentuada-;
  • de otro, la confusión a la que hace referencia la cita anterior tampoco se ha visto aclarada: se sigue hablando de amor (gobierno), cuando se quiere decir sexo (gestión). Los intereses en el lado del colectivo TIC  -al menos, en una parte del mismo-,  también, en este caso, se mantienen; y el alejamiento de las TI, por parte de los “líderes del negocio” (disculpen el anglicismo), no se ha visto recortado.

La situación descrita no constituye sino un reforzado argumento en favor del compromiso que, desde estas páginas, siempre se ha tenido con la información, formación y opinión sobre el Buen Gobierno Corporativo de la Información y sus Tecnologías afines. Compromiso que ahora se renueva.

Permítanme invitarles a participar de dicho compromiso y agradecerles la que, hasta ahora, ha sido su cálida compañía.

¡Gracias a todos! (Y manténganse al otro lado, ;-)).

 

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